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lunes, 13 de mayo de 2013

Encuentro semanal en el Brocal: Carta de Jesús al mundo


“Mundo mío querido:
Hace tiempo que deseo comunicarme contigo; no solamente conectarme, porque eso ya lo estamos 24 horas diarias on line…
¡Cuánto has crecido y te has multiplicado desde que saliste de mis manos, poco a poco, cada día de la semana!; yo descansé y tú comenzaste a moverte y ya lo creo que te has movido, ¡mi Dios!. Has llegado al año 2013 y te conservas muy bien, a pesar de los “nunca” que comienzan a aparecer en algunas partes del querido planeta.
Pero lo importante no es lo vivido, porque el presente ya es pasado, sino el futuro hacia donde caminamos. La mirada sobre la redondez de la tierra nos dice que hay muchos hermanos/as desplazados, inmigrantes, refugiados… tú, querido mundo, eres un ser en movimiento continuo.
Eres un mundo líquido, donde todo fluye, las nuevas tecnologías permiten la comunicación global; te has convertido en una aldea universal y ya en ninguna parte podemos vivir sin iPad, iPhone, tablet, photoshop, facebook, twitter, webcam, skype, network… pero lo que más me llega y me duele es que a veces escucho que no estoy ahí, que he desaparecido y yo nunca me he ido, siempre estoy en toda esa realidad real y virtual …
Pero cómo voy a dejarte si saliste de mis manos, cómo te voy a abandonar si te amo con amor eterno, si tú vives porque mi abrazo envolvente te sostiene día y noche… lo que pasa es que me gusta jugar al escondite, me asomo y me retiro, aparezco y desaparezco, te silbo desde la otra orilla donde no me buscas y cuando sufres y te afanas buscándome yo estoy junto a ti, pero no me ves…
Necesitas una mirada más aguda, traspasar las apariencias, esas envolturas arrugadas, quizá vestiduras andrajosas, de seres humanos sin apariencia de tales, “mis señales” son muy particulares… pero no temas, estoy firme cuando todo parece tambalearse… apóyate en mí, mira siempre a lo alto y verás que tras las espesas nubes hay un sol radiante.
Mi lugar es donde tú estás, querido mundo, no podemos separarnos. ¡Nuestro vínculo es eterno!”.

lunes, 6 de mayo de 2013

Encuentro en el brocal: CONGREGACIÓN GENERAL XVII


Seguimos con el trabajo de conocimiento del estado de la Congregación, lo que nos va dando muchos datos de nuestra propia familia religiosa que acogemos con mucho cariño y respeto de las personas que los envían, tanto hermanas como laicos.

Esto supone que alternamos los tiempos de reflexión personal con los de asambleas; por suerte también cambiamos de lugar, pasamos del salón de sesiones a la sala de audivisuales y podemos disfrutar de la palabra y de los medios tecnológicos que nos aconpañan. 

Por la tarde hemos tenido tiempo amplio para seguir leyendo datos y reflexionando: ¿qué veo? ¿qué descubro? ¿por dónde está pasando la vida de la congregación? ¿dónde aparecen sus luces y sus sombras? … un montón de cuestionamientos que vienen de la vida y quieren devolver más vida, con realismo, con los datos de quiénes somos y cómo estamos, pero también con el futuro abierto a la esperanza: que el número no determine la calidad de vida evangélica, que las edades no condicionen seguir acudiendo a las fronteras, allí donde el Señor nos invita siempre como a Cándida María de Jesús, hasta el final del mundo … 
Es apasionante tocar la vida por dentro de nuestra familia religiosa desde los distintos continentes, colores, culturas, idiomas … seguimos tejiendo la historia desde el presente que ya es futuro y en este caminar nos sabemos acompañadas por nuestras hermanas de todas las comunidades y de tantas personas que son parte de la familia de Santa Cándida María de Jesús; recibimos muchos mensajes que agradecemos y que nos hacen vibrar al unísono en esta aventura que compartimos.
El equipo de liturgia nos ambientó muy bien la eucaristía y al final de la tarde un rato de oración en la capilla, llevando ante el Señor las realidades necesitadas de nuestro mundo, iluminadas con la Palabra: “he venido para que tengan vida y vida abundante; yo soy el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas”…
¡Muchas gracias! Continuaremos … 
Lee, Sonia y María Luisa

miércoles, 1 de mayo de 2013

Encuentro en el brocal: CONGREGACIÓN GENERAL XVII

LA CG XVII COMENZÓ EN ROMA EL 29 DE ABRIL DE 2013


La Superiora General, Maria Inez Furtado FI, ha escogido la Pascua de Resurrección para convocar la CONGREGACIÓN GENERAL XVII:

"Una Congregación General es siempre una ‘hora de gracia’ para el Cuerpo, ‘oportunidad garantizada’ de un nuevo acercamiento al plan del Padre, que es de quien nunca deseamos alejarnos. Sí, digo ‘oportunidad garantizada’ porque Él mismo nos ha prometido que donde estuviéramos dos o tres reunidos en su nombre allí estaría Él. Busquemos desde ahora estar reunidas en su nombre… ¿Qué medios vamos a poner para que nuestra ‘reunión-congregación’ se realice verdaderamente en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo? Empecemos a buscarlos. Mejor: empecemos a pedir la gracia de vivir la Congregación general así".

Según las Constituciones de las Hijas de Jesús, una CG tiene como fin ayudar a que se escriban nuevas páginas en nuestra historia de fidelidad a la llamada a ser Hijas de Jesús, en las diversas circunstancias de tiempos y lugares. Es decir, su fin es “procurar que toda la Congregación permanezca en su buen ser” (CFI 238).


lunes, 29 de abril de 2013

Perla de la Madre Cándida por Antonio Grau


Carta nº 187     Agosto 1900
“…por eso verá usted que no puedo todo lo que quiero, aunque la voluntad es grande”  

            No hay nada como conocerse, nada hay como saber tus grandezas y tus limitaciones. Y no pasa nada por reconocerlo con tranquilidad. Tengo mucha voluntad, pero no puedo todo lo que quiero. Esas son las grandes personas, esas son las personas a las que merece la pena escuchar y aprender de ellas.

            Estamos a punto de terminar el mes de abril y me sirve para hacer un puente entre dos fechas: 27 de abril y 31 de mayo. Esta semana iniciamos en el cole unas reflexiones sobre la primera fecha y al acabar iniciaremos otras sobre la segunda. Es una nueva oportunidad para seguir conociendo y seguir queriendo a la maestra y a la alumna, a la fundadora y a la seguidora.

            A punto de dejar el tiempo pascual nos encontrábamos ayer con un sabor a resumen vital: amaos unos a otros como yo os he amado. Simplemente amar, y en caso de duda, como Él nos amó. Sencillo de entender, pero …………….. de hacer. Pero no quiero dejar de comentar la frase que sigue a esta en el evangelio. Me refiero a eso de la señal. Siempre me habían dicho que la señal de la cristiano es la cruz, y no voy a ser yo quien diga que no. Pero hay otra señal, mejor dicho, es la señal de verdad. Creo que se entendió mal eso de la señal de la cruz, y de ahí que se hicieran cruces de oro, grandes, con diamantes, de madera tallada, etc, y pensamos ya tengo la señal. Pero era un error así entendido. La señal es la de amarse unos a otros. Y esta está poco potenciada. En esto conocerán que sois mis discípulos. No estoy en contra de otras señales, ni de la cruz en el pecho, no de camisas distintivas, ni de nada. Pero creo que hoy hay que poner a la vista otra señal: amarnos. Y esta sí que es difícil. A mí me cuesta menos llevar la cruz en el pecho, que coger la otra señal.

            Porque el corazón, a través de la cruz, se debe convertir de nuevo en corazón. Porque las manos agarradas a la cruz se deben convertir en fuerza para ponerlas al servicio del amor. Porque aunque no pueda todo lo que quiero, se trata de tener una voluntad grande.

            Y, como dice el evangelio de hoy, estas cosas solo las entienden la gente sencilla. Y es la gente que se cansa, que se desespera, que no entiende, pero a la vez, es la gente que sabe que en caso de cansancio puede acudir a Jesús porque alivia el peso, acompaña en el peso y ayuda a llevarlo.

martes, 12 de marzo de 2013

Encuentro Semanal en el Brocal: RELIGIÓN

Esta canción da qué pensar, te proponemos esta semana escucharla, leerla y contarnos.
(tienes la opción de comentar en la parte inferior de la entrada)



Una nueva religión,que no tiene ningun Dios,
su credo es manipulación,
subía la televisión.

Venden felicidad,
aislado en tu sofá,
que pretenden esconder,
con anuncios toda la verdad.

Y tú te dejas engañar...

Y sabrás que nadie te ha elegido a tí,
así al azar,
todo es un plan,
para ser un desgraciado más,
en la ciudad.

Te sentirás triste,
y angustiado,
si ves sus telediarios,
y si estás algo confundido,
ya está, ya lo han conseguido.

Ya me han convencido...

Y sabrás que nadie te ha elegido a tí,
así al azar,
todo es un plan,
para ser un desgraciado más,
en la ciudad...

Desgraciado...(x4)

Y sabrás que nadie te ha elegido a tí,
así al azar,
todo es un plan,
para ser un desgraciado más,
en la ciudad...

miércoles, 13 de febrero de 2013

Encuentro Semanal en el Brocal: 40 días de GRACIA


Cuaresma es para los cristianos la renovación anual de la llamada a la Conversión. El anuncio del Evangelio abre una posibilidad hasta ese momento insospechada: el mundo, a todas luces insatisfactorio, en el que estamos inmersos no es una fatalidad a la que resignarnos. Es posible un mundo que no esté regido por los poderes de turno: los ejércitos y las armas; los que se han apropiado los recursos destinados a todos; el mercado convertido en ley suprema; el interés el bienestar y el placer propios como ídolos a los que sacrificar vidas inocentes. 

Que el Reino de Dios está llegando significa que “otro mundo es posible”. No un mundo mejor, un mundo nuevo. Para hacerlo realidad es necesaria la conversión: cambiar el rumbo de la vida hacia las nuevas posibilidades que abre el anuncio del Reino de Dios; transformar el corazón consintiendo a las energías renovadoras que la Presencia de Dios libera en nuestro interior

La tradición de la iglesia ha resumido los rasgos de la nueva forma de vida en tres ejercicios cuaresmales
  1. La oración, es decir, la práctica de la escucha y la acogida de la Presencia de Dios en nosotros, ese ideal de Verdad, de Belleza, de Bien, que anhela lo mejor de nosotros.
  2. El ayuno, es decir, la sobriedad, la reducción a lo verdaderamente necesario, el desprendimiento de tantas cosas que tienden a ocupar indebidamente el centro de nuestra vida. 
  3. La limosna, es decir, la atención a los otros y a sus necesidades y la disposición a compartir con ellos la vida como única forma de realizarla de acuerdo con el designio de Dios. 

 Juan Martín Velasco en ¡Ojala escuchéis hoy su voz!, (Ed. PPC, 2012)

martes, 5 de febrero de 2013

Encuentro Semanal en el Brocal: “Simiente en la tierra”


Todo lo humano ocurre en conversaciones. Todo lo humano se va entrelazando poco a poco, lejos de declaraciones y discursos, de estructuras sociales o políticas. La vida es lo que sucede a cada paso. 

La evangelización no es -no debería ser- el resultado de una intención o una programación, de gestos, espacios o rituales, sino un acto continuo y contagioso provocado por la conciencia de saberse amado sin medida por Dios.
El amor entre dos personas no nace con una declaración de principios ni obedece a regla alguna. Tampoco muere como consecuencia de una voladura controlada. Se ama por amor

Así también, el Reinado de Dios no va haciéndose por impulsos, por voluntarismos, por sesudas estrategias de planificación y ejecución, sino por el quehacer diario y silencioso de millones de personas cristianas y millones de personas de buena voluntad queen cada decisión vital, sea ésta grande o pequeña, procuran actuar con la vista puesta en el horizonte de la Justicia y el Amor

A veces juzgamos nuestra labor con criterios humanos, ante nuestra propia mirada. Somos hijos del aquí y del ahora, de la inmediatez y la lógica pura. Somos nuestro peor juez. No dejamos crecer la semilla a su ritmo, la ahogamos… Pero la semilla germina y va creciendo sin que nosotros sepamos cómo. ¡Ánimo!

HAY CAUSA, HAY TRABAJO Y HAY ESPERANZA.

Vía Pastoral Fi

martes, 8 de enero de 2013

Encuentro semanal en el Brocal: Los Reyes Sabios


En el cielo podemos observar infinidad de estrellas, pero fue solo una la que guió a los Sabios de Oriente hasta Jesús…

En nuestra vida también necesitamos guías, orientaciones y orientadores que nos ayuden a encontrarnos con Dios en un mundo tan complejo como en el que vivimos y que nos sobrepasa en muchas ocasiones.

¿Contamos con esa persona/s? Si la respuesta es sí, te proponemos que durante esta semana programes tu agenda (luego si es necesario modificas fechas) de encuentros con esa persona que te puede guiar, orientar… para que no caiga en “saco roto” en el nuevo año, esa disposición a la escucha. Si la respuesta es que no cuentas con esa persona, te sugerimos, que intentes a lo largo de esta semana buscarlo. Cuando lo tengas, ábrele verdaderamente tú corazón…

Aunque todos solemos pensar en término de “Reyes Magos”, los Evangelios nos hablan realmente de sabios. Y la sabiduría es uno de los dones del Espíritu Santo (junto con la inteligencia, el consejo o la ciencia). Y también es nuestra responsabilidad cultivarla con la reflexión sincera y la ayuda de medios como la lectura. Por eso os proponemos también cuidar nuestra formación durante este año, con alguna lectura, de tanto bueno que hay a nuestro alcance (libros, revistas, a través de internet…).Y puede ser esta la semana para incluirlo en nuestra horario habitual, junto a todo aquello que hemos convertido en hábitos y rutinas “saludables”.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Encuentro semanal en el Brocal: Secretos de la Navidad

6. El secreto de las estrellas: la humildad

El glamur, según el Diccionario de la Real Academia Española, es un "encanto sensual que fascina". En nuestra sociedad equivale a una preocupación excesiva por la buena apariencia, por el look más llamativo. En un sentido más amplio, el glamur está presente en casi todos los sectores. Hay un glamur de los negocios, del deporte, del espectáculo, de la vida social. En todos los casos, el objetivo es brillar, impresionar, ser el centro de atención. 

A esta sociedad glamurosa, las estrellas de la noche de Navidad tienen un secreto que ofrecerle: el de la humildad. Las estrellas sólo brillan en la oscuridad. Cada una brilla con su tamaño y su fulgor propio, sin complejos ni tontas comparaciones. 

Aquella noche de Navidad, las estrellas debieron brillar maravillosas, sin envidia de la gran estrella posada sobre la cueva de Belén. Cada una brilló lo mejor que pudo, sin sentirse menos. Y por eso hoy, sobre una sociedad ávida de reflectores, de relumbrón y de flashazos, ellas siguen siendo, sin pretenderlo, las verdaderas estrellas.


7. El secreto del pesebre: la pobreza

Una nota novedosa de nuestra sociedad postmoderna es la ambición. Sin duda, ciertas ambiciones son legítimas. El problema es la ambición que se torna insaciable. El gran secreto del pesebre fue la pobreza espiritual, el desprendimiento interior. 

Siempre he tratado de imaginar la historia del pesebre; una historia que, sin duda, fue de más a menos. Empezó siendo un tambo limpísimo, idóneo para almacenar agua, aceite o vino. Más tarde fue contenedor de combustible o de lejía. Después lo destaparon para llenarlo de grano trigo, garbanzo o maíz. Un poco más rodado y abollado, se convirtió en tambo de basura. Muchos golpes después, picado y maltratado, cuando ya no servía para otra cosa, lo pasaron por la sierra y, partido por la mitad, dejó de ser tambo y empezó a ser pesebre, en el que colocaron paja para vacas y bueyes. 

Quizá nunca imaginó, rodando por la pendiente de la humillación, que llegaría a ser el primer sagrario de la historia, después de María. El pesebre nos recuerda que muchas veces se es más feliz y afortunado siendo menos que más; que el camino de la ambición no lleva a ninguna parte; y que las predilecciones de Dios tienen muy poco que ver con nuestros méritos.


8. El secreto de los Reyes Magos: la docilidad

Nuestra sociedad presume, con razón, de independencia. Pero una mal entendida libertad puede llegar a ser una falsa autonomía, que raya en la ilusión, en la pérdida de referentes morales y de criterios rectos y claros. Ciertas corrientes de pensamiento han postulado un falso humanismo, que consiste en borrar a Dios del horizonte para que el hombre pueda ser plenamente hombre. Su tesis, en resumen, podría enunciarse así: "Si Dios es, el hombre no puede ser".

En otras palabras, cuando el hombre deja de tener por referente a Dios, se extravía en un laberinto sin salida. Es aquí donde los Reyes Magos tienen un secreto maravilloso que ofrecernos: el de la docilidad a Dios. Ellos se dejaron guiar. Fueron verdaderamente sabios al no fiarse de sí mismos, de su autonomía; al buscar fuera de sí mismos, en el cielo, la verdadera razón de su vida y el camino a seguir. Cierto, el camino fue largo y muchas veces oscuro. Pero en premio a su docilidad, encontraron al mismísimo Dios, que se hizo carne para ser hallado. 

Su docilidad es una lección de sensibilidad a los auténticos valores y a las inspiraciones de lo alto. Dios nos manda señales; nos sugiere, nos invita, nos muestra estrellas que seguir. El corazón rebelde se ciega y endurece; se enferma de lo que la Biblia llama "esclerocardía" -dureza de corazón-. En cambio, el corazón sensible tiene ojos; y el dócil, pies. Así puede descubrir las "señales de arriba" y seguirlas con paciencia, sabiendo que tarde o temprano le llevarán al mejor de los hallazgos: Dios mismo.


9. El secreto de los pastores: la fe

A nuestra sociedad cada día le cuesta más creer. Es cierto, muchas certezas se han derrumbado; muchas confianzas han sido defraudadas, sobre todo en los últimos años. Por eso, más de alguno me ha dicho: "Ya no sé en qué creer". 
El secreto de los pastores fue su fe. Una fe sencilla, pero viva, operante y alegre. Ellos eran, muy probablemente, hombres sin educación, sin formación, sin grandes lecturas. Pero aquella noche de Navidad fueron los hombres más iluminados de la historia. Dice el Evangelio: "Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Angel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz" (Lc. 2, 8 - 9). Eso es la fe: una luz envolvente, que todo lo ilumina: no sólo la noche, también la vida; no sólo el entorno, también el corazón.

La fe no es sólo "creer" con la mente. Es un dinamismo interior que nos pone "en movimiento". La fe cambia la vida. Nunca es estática. Porque nuestro corazón tampoco lo es; siempre busca un horizonte ilimitado. Las solas expectativas de esta vida le quedan chicas; y sus motivaciones, también. 

La fe de los pastores, por lo demás, tampoco contradijo su razón. Sólo la iluminó. La llevó mucho más lejos. La abrió a una revelación que venía de lo alto. Porque, en definitiva, la fe es más una respuesta que una búsqueda. Los pastores no buscaron a Dios; sólo se dejaron encontrar por Él.

La fe desemboca en un gran sentido de lo esencial. Aquella noche, los pastores descubrieron que ya nada importaba, que sólo una cosa era necesaria: estar junto al Recién Nacido. Quien posee el sentido de lo esencial capta lo importante, busca lo único necesario, y así simplifica muchísimo su vida. Fue lo que años después diría Cristo a Marta: "Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada" (Lc. 10, 41-42).


10. El secreto de la noche de Navidad: la paz

Se diría que éste último secreto de la Navidad es la síntesis de todos los anteriores: la paz. San Agustín la definió como la "tranquilidad del orden". Según los historiadores, durante la noche de Navidad cesaron las guerras, se hermanaron los pueblos, se reunieron las familias, y parece que todo el cosmos se puso en paz. El Martirologio romano subraya este hecho cuando dice que Cristo nació "mientras reinaba la paz en toda la Tierra". 

La paz es un resultado. Algo que encontramos al final del esfuerzo. Quien renuncia a la prisa, confía en la Providencia, se ejercita en la espiritualidad, vive el silencio, madura su esperanza, forja su humildad y pobreza, su docilidad y su fe, seguramente hallará paz.

El verdadero centro de la Navidad es Jesús mismo. Él es el Príncipe de la Paz, como lo llama la Iglesia. En Él y sólo en Él encontraremos la paz. En Él posemos nuestra mirada, confiada y segura. Quizá el "mundo feliz" que algunos han profetizado no es tan utópico como pareciera. Porque en realidad no se necesita quién sabe qué nivel de desarrollo científico y técnico para clonar a la gente y diseñar una perfecta ingeniería social. Si queremos una sociedad postmoderna "feliz" -hasta donde es posible en esta vida-, sólo hay que redescubrir algunos secretos esenciales, poner a Cristo al centro de cada familia y dejarlo reinar


miércoles, 19 de diciembre de 2012

Encuentro semanal en el Brocal: Secretos de la Navidad


La Navidad es la tradición por excelencia, aunque ien realidad es mucho más que una tradición. Es un acontecimiento. Un evento histórico o, mejor, "metahistórico", en el sentido de que rebasa, desborda y envuelve la historia misma, iluminándola y dándole su pleno significado. Por eso, la Navidad jamás será obsoleta. Y por eso también hoy tiene tanto que decirle a nuestra cultura postmoderna. Las siguientes reflexiones son sólo un botón de muestra. 


1. El secreto del burro y el buey: la calma

La nuestra es una sociedad apresurada. No tenemos tiempo para nada. Parecemos "malabaristas" de la existencia: sentimos la presión de mantener muchos roles y responsabilidades en el aire y la limitación de contar sólo con "dos manos". 

Y se nos nota: la prisa nos apremia; y también nos maltrata. Más allá de los estragos del stress, tan bien documentados, a veces cometemos errores muy básicos por no dedicarle a cada cosa su tiempo. 

El burro y el buey, siempre presentes en los nacimientos, tienen un secreto que ofrecernos: la calma. La tradición de colocar estos dos animales junto al pesebre del Niño Jesús no es ornamental. Tiene fundamento bíblico: "Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo", escribe el profeta Isaías (1, 3).

Recuerdo el gesto sereno y apacible del burro y del buey del nacimiento que poníamos en casa. Dos modelos humanos difícilmente hubieran podido expresar tanta calma. El burro y el buey simplemente "están". No se mueven. No caminan. No se marchan. No tienen ninguna prisa. 

La calma supone saber estar donde se debe estar en cada momento. Claro, supone también una buena organización personal y claridad de prioridades. Si quieres calma -parecen decirnos estos animales- dale prioridad a Dios. Si Dios fuera siempre nuestra prioridad, y le dedicáramos tiempo a la oración, al trato con Él, seguramente tendríamos más calma.


2. El secreto de José: la providencia

Nuestra sociedad se ha vuelto demasiado racional. El concepto viene del latín "reor, ratum", que significa calcular. En otras palabras, hemos aprendido a ser calculadores. Ponderamos demasiado ciertas decisiones que podrían ser más diligentes y valientes si no miráramos tanto su precio en sacrificio o generosidad. En el fondo, además de mezquindad, el ser calculadores supone poca confianza en Dios. Lo prevemos y lo programamos todo para no poner en riesgo nuestra comodidad o conveniencia. 

También José habrá hecho sus cálculos y previsiones. "Será Hijo del Altísimo", le dijo María. Y Él concluyó en su imaginación: "Nacerá en un palacio, con los mejores médicos. Viviremos con él en Jerusalén, la capital. Nos darán como casa el Templo de Salomón. Y vendrán reyes y reinas de todas partes a visitarnos. Ya no tendré que trabajar de carpintero". 

Pero, ¡qué realidad tan distinta! Un inesperado censo en Belén, el nacimiento en una cueva y la huida a Egipto dieron al traste con sus ilusiones. Y después el regreso a Nazaret y una larga estancia ahí, sin pena ni gloria, para terminar muriendo carpintero. La Navidad es una profunda lección sobre la providencia de Dios, que lleva muchas veces nuestra vida muy al margen de nuestros cálculos y previsiones.

Confiar en la providencia es la actitud más realista. Nadie tiene el control total de su destino personal, matrimonial, familiar, profesional, etc. Y es mejor que así sea. La apertura a la providencia divina nos ubica en nuestra realidad de creaturas de un Dios que ve y actúa más allá de las circunstancias prósperas y adversas, llevando siempre las cosas en el modo que más nos conviene. Fue el caso de José; y puede ser también el nuestro si aprendemos, como él, a confiar en la Providencia.


3. El secreto de los ángeles: la espiritualidad

Nuestra sociedad se ha vuelto cada vez más física. No en el sentido científico, sino corporal. Está obsesionada por el fitness, por la "buena forma". Los gimnasios están cerca de llegar a ser el negocio del siglo. Ahora bien, cultivar el cuerpo no tiene nada de malo. El cuerpo es una dimensión esencial de nuestro ser.Posee, por tanto, una altísima dignidad, y merece todo cuidado y atención. Cada uno es responsable del cuerpo que Dios le dio a modo de talento para dar fruto en esta vida. Baste pensar que todos nuestros actos, los ordinarios y los sublimes, entran en escena a través de nuestra corporeidad; incluso el pensar y el amar.

Pero una cosa es cultivar el cuerpo y otra muy diferente es dar culto al cuerpo. Contra esta tendencia "idolátrica" del cuerpo, los ángeles de la Navidad nos revelan su secreto: el de la espiritualidad. Ellos, que son espíritus puros, nos enseñan a valorar y a gozar la vida espiritual. A buscar no sólo una buena "condición física"; también espiritual. Después de todo, el espíritu nunca envejece. "Cada uno tiene la edad de su corazón", solía repetir el beato Juan Pablo II. El canto de los ángeles en Navidad nos recuerda que la vida espiritual es siempre bella, emocionante minuto a minuto, cualquiera que sea la condición del cuerpo. No está mal cultivar la buena forma, cuidar la salud del cuerpo. 


4. El secreto de María: el silencio

Dos necesidades básicas nos definen: hablar y ser escuchados. Con el añadido hoy de la tecnología -teléfono, redes sociales, blogs, chateo, etc.- la ecuación queda así: tendencia natural a hablar + tecnología = sociedad hiperparlante. 

María tiene un secreto para nuestra ruidosa sociedad: su silencio. Ella, la gran coprotagonista de la Navidad; la que tendría tanto que decir, tanto que contar, guarda silencio, medita. Según la narración evangélica del nacimiento de Jesús, en esos momentos María no dijo una sola palabra. Su silencio fue el mejor modo de acompañar el acontecimiento más grande de la historia. Ningún sonido, ninguna melodía hubiera estado a la altura del momento. Por eso, bien se ha dicho, nada es más solemne que el silencio.

Ahora bien, el silencio de María no fue estéril ni superficial. Fue el espacio fecundo para reflexionar, profundizar y contemplar: "María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón" (Lc. 2, 19).  

El silencio tiene capas. Hay un silencio "exterior". Importantísimo. Consiste en saber "apagar" los estímulos sensoriales. Cuánto bien nos haría a todos tener al menos 30 minutos de este silencio al día. Los silencios más profundos son los de la memoria, para evitar malos recuerdos y purificar el pasado; los de la imaginación, para no anticipar desgracias; los de la susceptibilidad, para no "atar demasiados cabos" y sentirnos víctimas de todo mundo, etc. El silencio es un guardián del alma


5. El secreto del pueblo judío: la esperanza

Nuestra sociedad tiende al pesimismo. No sin razón. Basta hojear cualquier periódico para lamentar lo mal que están las cosas. Y así, a fuerza de tragedias y decepciones, han bajado mucho nuestras reservas de optimismo. En el fondo, hemos perdido esperanza. Y tal vez por eso nos hemos vuelto más superficiales. La superficialidad es la enfermedad de los que no esperan nada

Cuando esperamos algo nos polarizamos, nos cargamos de ilusión. La esperanza mete un centro de gravedad en nuestra vida, y así nos saca de la superficialidad. Conviene recordar siempre que lo mejor está por venir; que Cristo está por venir. Es el núcleo del mensaje del Adviento litúrgico.

El optimismo cristiano no es una vana ilusión; es una educación del alma. El optimista es quien ha sabido educar su mirada para descubrir lo positivo que se asoma a su alrededor. Y si la crónica del mundo no camina por donde quisiéramos, no es más que una invitación a mirar más alto.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Encuentro Semanal en el Brocal: el POZO

Nuestro símbolo es el POZO, imagen que fue presentada en el cierre del II Encuentro Internacional de Laicos Madre Cándida (Julio 2012 Belo Horizonte-Brasil), por Maria Inez Furtado, Superiora General de las Hijas de Jesús. 
Este es el significado del POZO:
 

Lo hemos reinterpretado así: