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domingo, 18 de noviembre de 2012

Laicos ante la Nueva Evangelización


Sobre el texto a Laicos para la reflexión sobre la NUEVA EVANGELIZACIÓN y
la contribución a la CONGREGACIÓN GENERAL XVII de la Hijas de Jesús

martes, 13 de noviembre de 2012

Carta 4 de Maria Inez (Superiora General IHS) a los Laicos


JHS

 SUPERIORA GENERALE

 Figlie di Gesù


R. 490/12

Roma, 8 de septiembre de 2012
NATIVIDAD DE LA VIRGEN MARÍA 



CARTA Nº 4



A TODOS LOS LAICOS Y LAICAS UNIDOS POR EL CARISMA Y ESPIRITUALIDAD DE LA MADRE CÁNDIDA


Queridos hermanas y hermanos: laicos de la familia de la Madre Cándida.

Hace poco más de un mes, varios de nosotros estábamos reunidos en Belo Horizonte (BRASIL), en el 2º encuentro internacional de laicos (2º EIL) de nuestra ‘familia de la Madre Cándida’. Han sido días de intenso compartir de lo que íbamos oyendo como Palabra de Dios para nosotros y de gran familiaridad entre todos, días de verdadera experiencia de Dios que se revela y desea actuar en la vida cotidiana, de gran fraternidad y deseos de fidelidad a lo que Dios quiere al unirnos en un mismo espíritu. A todos, de un modo o de otro, os irán llegando los ‘ecos’ y las ‘llamadas’ de aquellos días…

Según ya os anunciaba al inicio de aquel encuentro, con esta carta, la cuarta que os escribo, quiero pediros una colaboración directa para nuestro discernimiento como Hijas de Jesús en la 17ª Congregación general (CG XVII), que tendremos, en Roma, durante el mes de mayo del 2013.

Las Congregaciones generales se celebran cada seis años y son el momento en que a las religiosas de nuestra familia – las Hijas de Jesús – nos toca reunirnos con el fin primero de “procurar que la entera Congregación permanezca en su buen ser (es decir: en su propia vocación-misión en la Iglesia), conforme al Instituto. De modo que en nada venga a menos su patrimonio espiritual, antes al contrario, manteniéndose en su fuerza primera, pueda a la vez acomodarse a lo que piden las diversas circunstancias de tiempos y lugares.” (Constituciones 238)

Cada Congregación general (CG), además de elegir al gobierno general que actuará en siguiente sexenio, establece determinaciones que orientarán a los miembros de la Congregación en su vida y acción apostólica en esos seis años. Y para ayudarnos a que estas nuevas páginas que escribiremos en nuestra historia estén en mayor consonancia con lo que Dios quiere y necesita para el mundo de hoy, es imprescindible, al discernir, conocer también vuestras opiniones, puntos de vista y sugerencias. Será conveniente también recordar que, para este tiempo de CG, hemos escogido como ‘frase animadora’ la expresión de la Fórmula: “buscando más el provecho de los próximos…”

Para cumplir su fin, toda CG es precedida de una seria preparación donde nos involucramos todas las Hijas de Jesús y cada una de las comunidades que formamos. Para esta  CG XVII, ha habido también una consulta a todas las Comunidades educativas de nuestras Escuelas y Colegios, hecha a través del Equipo internacional de acción evangelizadora en la educación formal. En esta consulta varios de vosotros ya habéis colaborado, pero deseamos más. Ahora nos toca ampliar esta participación de los laicos de la Madre Cándida, pidiéndoos una aportación más.

En mis palabras al inicio del 2º EIL os adelantaba el asunto diciendo: 

“Uno de los aspectos que reflexionaremos con seriedad es nuestra misión eclesial común de evangelizar de modo más significativo e innovador: una verdadera Nueva Evangelización. Hemos interpretado que el envío a evangelizar es uno de los aspectos que más fuerza puede dar a la unión de nuestras energías para el bien de nuestros prójimos. Por eso, para esta CG, la contribución que os pedimos va en línea de ayudarnos a ver y discernir nuestra misión común de vivir y anunciar el Evangelio, según el sueño de Madre Cándida. Recibiréis una propuesta de trabajo que incluye reflexión sobre algunos textos e iluminación de la Palabra de Dios con dos preguntas cuyas respuestas nos podrán ser de gran ayuda para otear, también desde la llamada y perspectiva de la vocación religiosa, qué nuevos pasos el Espíritu espera que demos juntos.”

Hoy os envío este guión para que, con vuestra reflexión y oración, contribuyáis con lo que el Espíritu os haga ver que es importante decirnos y/o recordarnos. Se trata de que, teniendo en cuenta el objetivo de una CG, respondáis a las dos preguntas que se encuentran al final de la página 5 de este guión, ofreciéndonos vuestra visión y perspectiva. Las Provinciales os indicarán las fechas límite para recibir vuestras respuestas. Cada uno, personalmente o en grupos, desde su experiencia y teniendo en cuenta todos los modos y plataformas que hoy tenemos para evangelizar, puede enviar su respuesta al gobierno provincial, que tratará de ordenar vuestros datos en una síntesis en la que no se pierda ningún contenido y de enviármelos junto al material de las Congregaciones provinciales. 

Desde ahora os agradezco la dedicación de vuestro tiempo a ello y ponemos en las manos de María todas las contribuciones que recibiremos para que ella nos ayude a leerlas desde la postura evangélica y generosa que ha asumido en su propia vida de primera cristiana; a la vez discípula y misionera en Cristo.

Con gratitud y mi abrazo fraterno:


Carta 3 de Maria Inez (Superiora General IHS) a los Laicos


JHS


SUPERIORA GENERALE

Figlie di Gesù



R. 687/10

Roma, 29 de octubre de 2010


CARTA Nº 3

A TODOS LOS LAICOS Y LAICAS UNIDOS POR EL CARISMA DE LA MADRE CÁNDIDA


Queridos hermanas y hermanos: laicos y amigos de la gran familia de la Madre Cándida:

No puedo dejar pasar más días sin comunicarme con todos vosotros, laicos y laicas y amigos todos que en tantas partes del mundo estáis participando con nosotras de la alegre celebración de la CANONIZACIÓN de nuestra tan querida MADRE CÁNDIDA MARÍA DE JESÚS.

Como ya sabéis por los medios de comunicación, la celebración en Roma fue un tiempo fuerte de experiencia de Dios y de comunión en la Iglesia universal. Todos los que aquí estuvimos hemos sentido muy fuerte la presencia de cada uno de los que estaban en otras partes del mundo y que, de muchos modos, estaban unidos a nosotros. Y hoy, en nombre de las Hijas de Jesús, no puedo dejar de agradeceros la compañía, y mucho más que eso: quiero agradeceros la comunión en la misma fe viva que nos une en Jesucristo. Esa fe que llegó a ser tan fuerte en la Madre Cándida como para sostenerla en cualquier circunstancia, engendrando en ella la confianza inquebrantable que tanto la caracterizaba y, por supuesto, un modo de actuar tan lleno de amor y entrega de sí, que comunicaba la verdadera esperanza cristiana.

En esta comunicación mía también deseo compartir con vosotros algo de lo que ayer transmití a mis hermanas Hijas de Jesús. Se trata de lo que he visto, tocado y experimentado en estos días de gracia y que, tengo seguridad, no es sólo para mí ni tampoco solamente para las Hijas de Jesús. Todo lo que Dios nos inspira y revela siempre es para muchos más.

Deseo contaros que, por lo que experimenté en estos días de Canonización en Roma, he comprendido mejor algunos aspectos importantes de nuestra vocación cristiana y hay dos de ellos que se destacan fuertemente:
  • El primero es la experiencia fuerte, sin ninguna duda, de que el Señor quiere y es urgente que cuidemos que las relaciones entre todas las vocaciones del pueblo de Dios sean más fecundas. Al ver nuestra casa llena de gente, venida de varias partes del mundo y viviendo su fe cristiana desde diversas vocaciones y espiritualidades, y al experimentar todo lo bueno que de ahí nacía -la riqueza de la diversidad, la alegría por la superación de dificultades, la hondura del compartir cristiano en comunión, con un mismo fin deseado por todos y buscando la mayor eficacia (y también eficiencia) apostólica- reconocí muy hondamente, delante del Padre, que es urgente crecer en la fe de que nuestra misión o es y se realiza en común en la Iglesia o ya no comunicará la Palabra de Dios a la gente de hoy. Es imprescindible que demos pasos más confiados y significativos en esta línea. Queremos contar con vuestra ayuda también en esta importante conversión.
  • El otro aspecto que destaco es la densidad de vida nueva, de verdaderas llamadas al ‘más’ que hemos experimentado en estos días. Retomo las palabras finales de la homilía del Santo Padre en la celebración de la Canonización en la Plaza de San Pedro para expresar mejor esta experiencia también fuerte para mí: “Queridos hermanos y hermanas, demos gracias al Señor por el don de la santidad, que resplandece en la Iglesia y hoy se refleja en el rostro de estos hermanos y hermanas nuestros. Jesús nos invita también a cada uno de nosotros a seguirlo para tener como herencia la vida eterna. Dejémonos atraer por estos ejemplos luminosos, dejémonos guiar por sus enseñanzas, para que nuestra existencia sea un canto de alabanza a Dios. Que nos obtengan esta gracia la Virgen María y la intercesión de seis nuevos Santos que hoy con alegría veneramos. Amén”. Es como una llamada a no olvidarnos de lo que estamos viviendo a raíz de la declaración de santidad de una de nuestras hermanas en el camino de hacernos cristianos; llamada a releer, con la luz del Espíritu Santo, lo vivido en las celebraciones para dejarnos cambiar en aquello que nos haría ser mejor ayuda y servicio a los hermanos y hermanas de nuestro tiempo, a los que conviven con nosotros, sin olvidar nunca a los que más necesiten de los dones que Dios nos confió a cada uno para ser alivio para los demás. En una palabra: os invito a tomaros en serio la llamada a ser responsables con lo que Dios nos ha regalado a cada uno en estos días.

Aprovecho también la ocasión para daros las gracias una vez más a todos los que participasteis más directamente en las Comisiones para la canonización. Fuisteis incansables y sin vuestra colaboración todo habría sido mucho más pobre y limitado. Y lo más importante es que habéis colaborado haciendo cada uno vuestros los criterios pastorales que nos habíamos propuesto, y que nos hemos podido relacionar como familia y conocernos un poco más. Mi deseo es que mantengamos estas relaciones tan constructivas. ¡MUCHAS GRACIAS!

A todos y a todas, mis cariñosos saludos y el deseo, cada día mayor, de que seamos verdaderamente una gran familia inspirada por el modo sencillo y abierto de nuestra Santa Cándida María de Jesús. Un abrazo muy fraterno de esta hermana vuestra:

Carta 2 de Maria Inez (Superiora General IHS) a los Laicos


JHS

SUPERIORA GENERALE

Figlie di Gesù



R.130/10

Roma, 27 de enero de 2010


CARTA Nº 2

A TODOS LOS LAICOS Y LAICAS UNIDOS POR EL CARISMA DE LA MADRE CÁNDIDA



Queridos hermanas y hermanos: laicos de la gran familia de la Madre Cándida:


En los casi tres años que llevo en el Gobierno general es la segunda vez que me dirijo a vosotras/os. Tristemente escribo esta carta impactada, como imagino que lo estáis todos, por lo que está ocurriendo en Haití, con sentimientos de dolor y solidaridad, que deseamos nos mantengan atentos para dar las respuestas adecuadas de ayuda. Ojala no sea algo que se nos pase en cuanto dejemos de oír noticias en los medios de comunicación.

No deja de ser una llamada especial el hecho de que, en este clima, os anuncie que  el 19 de febrero, a las 11:00 hh. se celebrará el Consistorio en el que se tratará sobre la canonización de algunos beatos, entre ellos, la de nuestra M. Cándida. Estaremos presentes en este acto diez Hijas de Jesús. Entonces el Santo Padre nos anunciará la fecha tan esperada. Seguramente os enteraréis en seguida.

Quiero deciros que deseamos no solamente celebrar juntos la canonización de nuestra Madre Fundadora, sino también invitaros a que unidos, religiosas y laicos, empecemos a prepararnos para que sea ésta una oportunidad especial de crecer más “en santidad y gracia delante del Padre”.

Junto a la CANONIZACIÓN también tendremos el AÑO JUBILAR -desde septiembre del 2011 a agosto del 2012- celebrando dos centenarios: el de la primera expedición misionera de la Congregación, 29 de septiembre de 2011, y el de la muerte de nuestra Madre Fundadora, 9 de agosto del 2012. En el segundo semestre de este año 2010, iniciaremos un proceso de preparación para que tales celebraciones sean de gran provecho para todos en el Espíritu de Jesucristo. ¿Habrá mejor oportunidad que ésta para responder a las sugerencias de la CG XVI? 

Las Hijas de Jesús estamos preparando unas orientaciones que nos ayuden a nosotras y a los grupos que quieran seguir con nosotras este camino de profundización cristiana, como preparación para estos acontecimientos. No quería dejar de comunicaros este plan y animaros a que os unáis a las comunidades que tenéis cerca. Estoy segura de que varios de vosotros/as desearéis integrar los grupos de religiosas y laicos/as que se formen para ello. 

Pero no solamente será posible este modo de participación. Quiero animaros a que en vuestras comunidades educativas y grupos creéis otros modos de hacerlo y que nos los comuniquemos unos a otros. ¡Qué nazcan muchas iniciativas! Que la preparación para estas celebraciones sean una oportunidad para crecer en la colaboración mutua, dando nuevos pasos en la búsqueda de ser: 

Laicos y religiosas unidos en el acercamiento al sueño de la Madre Cándida, en un mundo necesitado de la fraternidad que nace de la experiencia de la filiación. 

Para ayudarnos a ver que hay mucho campo para crecer juntos, os recuerdo que en las llamadas de la CG XVI hay retos a los que sólo responderemos, en la medida en que los  afrontemos en colaboración mutua. Transcribo algunos de ellos:
          
  • Abrir nuestro concepto de educación a las posibilidades que presenta la realidad sociocultural, dando respuestas adecuadas a las necesidades de hoy, desde cualquier plataforma. Acercarnos a las diversas culturas utilizando el lenguaje y los modos de expresión más adecuados para ellas. (cf. LVAF 18) 
  • Ayudar a las personas en su vida espiritual -EE, retiros, acompañamiento personal, conversaciones. Participar, en colaboración con otros, en proyectos a favor de los derechos humanos, el ecumenismo, el diálogo interreligioso y la construcción de la paz. (cf. LVAF 20)
  • Continuar dando una respuesta de Iglesia desde la educación institucionalizada, la escuela. Fomentar en las comunidades educativas la vivencia de la fraternidad y la filiación entre hermanas y laicos.  (cf. LVAF 25) 
  • Potenciar nuestra colaboración y misión con los laicos. Involucrarnos y comprometernos con las iniciativas y movimientos populares, participando junto al pueblo en la lucha por los derechos humanos, en clave evangélica. Trabajar en redes para vivir la solidaridad con los excluidos, con los que tienen la vida amenazada y así construir una sociedad  más  justa  y  humana.  Animar  voluntariados  en  esta línea.  (cf. LVAF 27)
  • Continuar promoviendo y apoyando el compartir nuestra espiritualidad y misión con los laicos;  crecer en reciprocidad y formación conjunta; confiar en ellos, valorar su participación e integración en la misión; seguir colaborando en su formación, acompañarlos y ofrecerles ayuda para que, si lo desean, puedan vivir su vocación cristiana laical desde nuestra espiritualidad y desde ella evangelizar.  (cf. LVAF 28)
  • Dedicar tiempo para orar la Palabra de Dios desde la vida, personalmente, en comunidad y con otros grupos. Escuchar las señales de la voluntad de Dios en la realidad y, desde ahí, dejarnos identificar con Jesús. (cf. Det. CG XVI n. 16)

Quiero aprovechar también la oportunidad para agradeceros vuestras felicitaciones que me han llegado de todas las partes del mundo en estas NAVIDADES y AÑO NUEVO. Aunque no me sea posible responder a todos, estad seguros de que la lectura de cada una de ellas ha sido una ocasión de presentaros ante Jesús niño, pidiéndole su particular bendición.

Una vez más, contando siempre con vuestro apoyo, amistad y principalmente vuestra compañía en el camino, os abrazo con cariño y gratitud.

Vuestra hermana:     

Carta 1 de Maria Inez (Superiora General IHS) a los Laicos


 JHS

SUPERIORA GENERALE

Figlie di Gesù


R. 488/07

Roma, 15 de julio de 2007

CARTA Nº 1

A TODOS LOS LAICOS Y LAICAS UNIDOS POR EL CARISMA DE LA MADRE CÁNDIDA


Queridos hermanos y hermanas que compartís con nosotras una misma esperanza:

Desde que acabamos nuestra Congregación general XVI estoy deseando escribiros esta carta. Como he tenido compromisos urgentes no he podido hacerlo antes pero ahora, antes de viajar para un tiempo un poco más largo, llega la hora de mi primera comunicación con vosotros, lo que me da mucha alegría.

Lo primero que quiero deciros es MUCHÍSIMAS GRACIAS, en nombre de todas las Hijas de Jesús. Agradeceros la colaboración diaria a los que estáis hombro con hombro con nosotras en la bonita tarea educativa que llevamos en común y que la vivís como una verdadera misión cristiana, según la intuición y el estilo de la Madre Cándida; agradecer la colaboración, no menos generosa, de los voluntarios y voluntarias que, con  muchísima generosidad, entregáis lo mejor de vosotros mismos, en tiempo de vacaciones o incluso durante algunos años de vuestra vida, para colaborar con nosotras de corazón, con vuestra presencia y con ayudas de todo tipo, en nuestras presencias apostólicas junto a los más desfavorecidos; daros las gracias a vosotros que, respondiendo a una llamada especial, compartís con nosotras también el modo de vivir y expresar vuestra propia vida cristiana desde la espiritualidad de nuestra Madre Fundadora. Os ponemos a cada uno de vosotros junto al Padre y pedimos que sea Él quien os dé las gracias en nuestro nombre, regalándoos todos los dones que cada uno necesitáis para vivir con ánimo siempre renovado y en verdadera fraternidad universal.

De un modo muy especial quiero, a través de esta carta, agradecer la rica y seria colaboración que nos habéis dado de cara  a la Congregación general XVI (C.G.) que celebramos en el mes de mayo pasado. Con ocasión del primer encuentro de laicos, en Salamanca, hace un año, la H. Pilar Martínez, entonces nuestra Superiora general, hizo una consulta a los laicos que allí os representaban con el objetivo de ayudarnos a ver nuestra realidad congregacional, evaluar nuestro modo de estar y actuar en la misión y proyectar un futuro de mayor fidelidad a lo que el Señor nos pide. Las respuestas que nos distéis fueron todas recogidas y sintetizadas en un documento que formó parte del material que se nos entregó a todas las participantes en la C.G. para la reflexión, oración y discernimiento.

Verdaderamente fue uno de los materiales que más nos impactó porque reflejaba con mucho cariño tanto nuestras cualidades y fuerte empeño en la misión, como nuestras flaquezas e infidelidades, apuntando los aspectos en los que hemos sido menos testimonio de Evangelio, apartándonos del carisma que tanto amamos y queremos trasmitir. Varias veces nos referimos a esta aportación vuestra en las asambleas plenarias de la C.G. y, ciertamente, experimentamos la alegría de sentir vuestra presencia viva y valiosa en nuestros discernimientos y deliberaciones.

Otro aspecto que deseo tocar en esta carta es que la Congregación general XVI, como vais a poder ver, en  puntos concretos de los documentos que de ella han salido, presentan también llamadas y desafíos para vosotros, los laicos y laicas que participáis de la fe, la esperanza y la acción amorosa en favor de los demás. Somos una familia y nuestra misión es común, por eso también somos llamados a crecer juntos y a vivir cada día con más verdad aquello que Dios nos va diciendo y revelando. Ya sabemos, fue el mismo Jesús quien nos lo anunció, que es propio del Espíritu Santo ir revelándonos poco a poco la verdad, en la medida en que la podamos ir comprendiendo. Mi deseo es que, tanto nosotras, las Hijas de Jesús, como vosotros abramos los ojos y los oídos a las novedades del Espíritu y, con generosidad, nos esforcemos por seguirlas.

Al leer de modo actualizado la Fórmula de nuestro Instituto, documento en el que la Madre Cándida plasmó la esencia de nuestra vocación en la Iglesia, expresamos uno de los aspectos que encontramos como una llamada actual para todos nosotros: buscar caminos de difundir y compartir el carisma, con apertura a nuevas posibilidades. Desde ahí, os invito a dar continuidad con nosotras a esa búsqueda, para que podamos encontrar lo que hoy nos pide la fidelidad creativa de nuestro carisma.

Sigamos en ese camino de colaboración mutua porque el Evangelio de Jesucristo o se vive con sentido de comunidad, que se completa desde los diversos prismas o vocaciones, o corre el riesgo de volverse parcial y dejar de ser de Jesucristo para ser de algunos. Toda comunidad cristiana está llamada a llegar a todos, a abrirse siempre más, a vivir con la “manía” de incluir a los más olvidados. Animémonos, estrechemos de nuevo nuestras manos y, hombro con hombro, prosigamos nuestro camino. En este sentido, renovemos nuestro ser de educadores siendo hombres y mujeres para los demás, sintiéndonos parte integrante de un universo mucho mayor.

Tengo la seguridad de que, en cada provincia, las Hijas de Jesús cuidaremos el ser apoyo y estímulo para los grupos que vosotros, con audacia y creatividad, formasteis o vais formando. Poco a poco, a partir de la reciente experiencia de la C.G. XVI, iremos conociendo nuevos aspectos y formas de colaboración. Que el Señor y nuestra querida Madre Cándida nos enseñen a ser ayuda y apoyo mutuo en cada momento de este camino de fidelidad en común.

Un abrazo muy cariñoso y la certeza de que rezo por vosotros, por vuestras familias y por vuestras preocupaciones particulares.